Camino al trabajo escucho una noticia super loca de un hombre que vende mosquitos muertos, literalmente…


Llego busco en la Web .. y de verdad es un chino publicó en Internet un anuncio “Se venden Mosquitos Muertos, Asesinados por manos humanas. Pueden utilizarse en estudios científicos, decoración o colección”. Más loco aún es que en solo dos dias recibió 10.000 órdenes de compra, 25.000 visitas y ofertas de varias compañias para colocar publicidad en su sitio. El objetivo de este hombre es llamar la atención sobre sí mismo y sobre su real negocio que es el de la venta de joyas.
Creo que va logrando su objetivo de verdad… Bueno cuando sigo navegando en la Web encuentro otra historia publicada en el 2004 de un un joven ugandés que intentaba sobrevivir a la pobreza de su país que fué devastado por la guerra, tenía 25 años y comenzó a recolectar insectos raros de la lujuriosa selva tropical de su país, los conserva y los exporta a coleccionistas privados ricos.

Junta de todo tipo de insectos en las densas selvas, desde escarabajos a ciempiés y mariposas. Sus compradores son de lugares diversos, como los Estados Unidos, España, República Checa, China y Japón. Entre ellos se incluyen entomólogos que investigan especies raras y también tiendas que venden insectos montados en marcos y material para coleccionistas.
Los precios de los insectos varían, dependiendo de quién los quiere y para qué. Una araña nunca vale más de $3, lo que hace que no sean dignas de molestia, “porque son venenosas y les temo”, dijo Asiimwe. Sin embargo, una mariposa puede valer hasta $20, un escarabajo macho hasta $30. Uno de los escarabajos raros más buscados de Uganda, el Mecynorrhina ugandesis, si está en buenas condiciones y bien preservado vale $ 100.
El precio de un insecto es determinado por la calidad, el tamaño y la rareza del insecto. Los insectos de Uganda tienen valor, porque son raros y hay muchas personas que los coleccionan. Como en todo artículo, si la demanda es más alta que la oferta el precio es más alto.
Con los ingresos, él ha podido, entre otras cosas, mudar a sus padres de su choza cubierta con paja y paredes de barro a una casa de tres habitaciones con paredes de ladrillo.
Asiimwe dijo que él tiene permiso para recoger insectos. Para conseguirlo, fundó un grupo local de investigación y conservación, al que llamó Nature África, y afirma que él ahora es “un conservationista dedicado”.
Para ver la Historia completa… Ingresa aquí.
De verdad que el que quiere puede…